Posiblemente, pocos problemas ginecológicos resultan tan frustrantes para la mujer y su pareja como el aborto de repetición.
El aborto espontáneo es la complicación más frecuente del embarazo, y se produce en un 15% de las gestaciones.
Se habla de aborto de repetición cuando se han producido dos o más abortos espontáneos consecutivos. Esta situación hace recomendable el inicio de la evaluación de la pareja o la mujer, ya que si bien existe la posibilidad de que el factor causante sea el azar, lo más probable es que haya algún agente causal. Cuantos más abortos consecutivos se hayan producido, más posibilidades habrá de qué exista una patología que los origine, y por lo tanto, será cada vez más probable que se vuelva a producir la pérdida gestacional en cada nuevo embarazo.
La sistemática exploratoria de la pareja con abortos de repetición tiene que incluir histerosalpingografía, histeroscopia en algunos casos, cariotipo en el hombre y la mujer, meiosis en el hombre (biopsia testicular o en semen), biopsia endometrial, determinación analítica en sangre de niveles hormonales, serología infecciosa y determinación de anticuerpos antifosfolipídicos.
Existen múltiples causas responsables del aborto de repetición:
Anomalías cromosómicas
En torno a un 60% de los abortos espontáneos de primer trimestre presentan anomalías cromosómicas.
En general, cuando más precoz es el aborto, mayor es la posibilidad de que sea debido a una anomalía cromosómica del embrión.
Hay fundamentalmente dos situaciones que pueden originar embriones portadores de anomalías cromosómicas:
La primera es cuando algún miembro de la pareja es portador de alguna alteración cromosómica equilibrada (una translocación, por ejemplo). Estos casos se pueden diagnosticar mediante cariotipos en los pacientes.
La segunda es cuando la dotación cromosómica de las células del cuerpo del paciente es normal pero el proceso de formación de los gametos (ovocitos o espermatozoides) se lleva a cabo irregularmente. Este caso sólo es posible valorarlo en el hombre.
Las dos situaciones llevarán a la formación de gametos alterados cromosómicamente y por lo tanto también a la formación de embriones anómalos.
Alteraciones anatómicas del útero
La presencia de incompetencia cervical y de anomalías congénitas como los septos uterinos se asocia frecuentemente con abortos de repetición. Otras alteraciones anatómicas uterinas como las adherencias (también llamadas sinequias) en la cavidad endometrial, los miomas uterinos y los pólipos endometriales también pueden tener una influencia negativa sobre el mantenimiento del embarazo.
Factores endocrinos
Algunas patologías endocrinas pueden ser responsables de abortos recurrentes: la insuficiencia de la fase lútea, el síndrome del ovario poliquístico, niveles elevados de la hormona prolactina, la diabetes mellitus y los trastornos tiroideos graves.
Factores infecciosos
Existe controversia sobre la participación de agentes infecciosos como posibles factores causantes del aborto de repetición. La acción de los agentes podría localizarse a nivel de embrión o feto, a nivel de tejido placentario o a nivel endometrial.
Factores inmunes
La detección de anticuerpos antifosfolípidos permite descubrir en algunos casos factores autoinmunes que pueden provocar los abortos.
Factores de la coagulación
Los estadios de hipercoagulabilidad de la sangre, especialmente debidos a deficiencias en antitrombinas (factores de la coagulación que previenen de la formación de trombosis), pueden ocasionar abortos de repetición.
Factores ambientales
La toxicidad por metales pesados o la exposición a radiaciones se ha relacionado con la pérdida gestacional. También se ha asociado el tabaquismo y el alcoholismo a un riesgo incrementado de la pérdida del embarazo
Existen múltiples causas responsables del aborto de repetición.
Existe controversia en torno a la participación de agentes infecciosos como posibles factores causantes del aborto de repetición.