La alteración de la permeabilidad o de la integridad de las trompas puede impedir el encuentro y el transporte de los ovocitos, espermatozoides y embriones, hecho que provoca la disminución o la incapacidad total de gestación, según la gravedad de la patología.
Las trompas pueden quedar dañadas por el efecto de la endometriosis, de un hidrosálpinx (acumulación de líquido en el interior de la trompa), de procesos infecciosos, de cicatrices provocadas por intervenciones quirúrgicas anteriores o por factores desconocidos. En algunas ocasiones, la causa tubárica de esterilidad está provocada porque las trompas han sido previamente extirpadas (salpinguectomía) a causa de algún tumor o embarazo ectópico anterior.
La obstrucción de las trompas es una lesión importante que justifica por ella misma la esterilidad. Si la obstrucción afecta únicamente a una de las trompas, estaremos igualmente ante un estado de subfertilidad, ya que los meses en que se produce la ovulación por el lado de la trompa obstruida, ésta será incapaz de recoger y/o transportar adecuadamente el ovocito.
La histerosalpingografía es el método más común para comprobar la permeabilidad tubárica.
La normalidad anatómica del útero puede estudiarse mediante la ecografía, la histerosalpingografía, la laparoscopia y la histeroscopia.
En ocasiones, también pueden existir defectos estructurales, bioquímicos o funcionales de los ovocitos que reducen su capacidad de ser fecundados.