Existen diversos trastornos que pueden transformar el útero en un medio poco idóneo o incluso hostil para permitir un embarazo.
Entre estas patologías hay las malformaciones uterinas congénitas (como el útero septado, bicorne y otras variantes de forma y grado), la proliferación de miomas o pólipos, y la presencia de adherencias intrauterinas. Eso puede afectar a la receptividad endometrial en los embriones.
También puede estar alterada la función de transporte y de capacitación de los espermatozoides a través del cuello uterino. Los causantes pueden ser factores hormonales, infecciosos, inmunológicos o quirúrgicos (legrados y conizaciones principalmente).
La normalidad anatómica del útero puede estudiarse mediante la ecografía, la histerosalpingografía, la laparoscopia y la histeroscopia.
La normalidad anatómica del útero puede estudiarse mediante la ecografía, lahisterosalpingografía, la laparoscopia y la histeroscopia.
En ocasiones, también pueden existir defectos estructurales, bioquímicos ofuncionales de los ovocitos que reducen su capacidad de ser fecundados.